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domingo, 3 de junio de 2018

Joseph Canteloube. Chants d'Auvergne. 1925. Los Mejores Vídeos Para Ti.

El Bello Folclorismo de los Cantos de Auvernia...







Un momento de relax, con estas canciones de la región de Auvernia (Francia), cuya capital es Clermont-Ferrand. Allí residió un tiempo Joseph Canteloube (1879-1957), nacido en Annonay (Ardèche) , compositor que compuso una serie de canciones folclóricas que tituló Chants d'Auvergne. Si la belleza pudiera admitir escalas, cuestión esta harto improbable y desde luego muy discutible, esta composición se acercaría al grado de exquisitez. Atentos al minuto 9:20, donde empieza el tema Bailèro, verdadera estrella de este grupo de Canciones de Auvernia. Interpretación a cargo de la Orquesta de la Universidad de Oklahoma, bajo la dirección de Jonathan Shames y la soprano Michelle Price. Espero os guste.




Calificación:

miércoles, 30 de mayo de 2018

Antes de Morir. Mis Mejores Poemas Para Ti. Poema 41

Termina tu Obra...



Cortesía de Pixabay.com - Foto: _Alicja_




Antes de Morir




Antes de morir quiero cantar,
a quién cantó en la escalinata de mis días, y,
a quién calló en el pozo de mis noches.
Por ellos he consumido mis brasas
y al cielo he dado mis humos,
pero no he volado por sus nácares;
he gemido mis llantos
y en cuencos de porcelana
he vertido mi mañana.

Alianza de la inacabada vida
que me sisa el sufrir de nada,
golpea el tendón de mi elocuencia
y amortaja mi razón,
bajo un techo sin fronteras.

Quito a mi vida su mástil
y un trapo sucio, ajado, queda.

Quiere Él que me vaya,
quitando la mentira que soslaya
la certidumbre de mi existir:
nací en una encrucijada.


© francisco javier costa lópez

martes, 15 de mayo de 2018

Frantz (Frantz). 2016. Crítica de cine

Del Dolor al Perdón, Llegaremos a la Esperanza...


Está usted, una fría mañana, fría, porque despierta los sentidos, sentando a la orilla de una playa. No hay viento, las olas se suceden lentamente y esa cadencia produce una rítmica melodía, que lo envuelve y lo relaja, lo emociona y lo hace desear, que ese momento, dure La eternidad y un día (título de una impresionante película de Theodoros Angelopoulos). Es la hora del alba y, todo lo que tiene que hacer, es disponer su alma, para captar uno de los más vibrantes, emotivos y bellos espectáculos de la naturaleza, donde podrá apreciar dentro de una inequívoca paz, una explosión de luz, color y sentimientos, difícil de mostrar en otros momentos.
Y todo esto, es irrepetible y, aunque artistas de todas las disciplinas, de todos los movimientos y de todas las épocas, han tratado de emularlo, se han encontrado con la dificultad de su plasmación en arte. Y aun así, quién se subrogaría El éxtasis de Santa Teresa, si no fuera Bernini, David si no Miguel Ángel, La rendición de Breda si no fuera Velázquez, El Quijote si no Cervantes, El lago de los cisnes si no Tchaikovsky, o el western épico de John Ford. Gracias a tantos y tantos genios, que nos hacen a través de su legado, conocer la belleza y el deseo humano de expresarla y, no solo la reconocible, sino la imperecedera belleza de lo inmaterial, de la llama inmortal que todo humano lleva dentro.
François Ozon y su film Frantz, ofrecen todo cuanto expreso aquí y algo más.
Porque cada uno de ustedes, referirá a su yo interior, una historia diferente; igual en sus conceptos básicos, pero cada matiz, influirá en cada uno de nosotros, de distinta forma, afectando a distintas fibras, al igual que hace, por ejemplo, el sol: a todos nos llega, a todos nos calienta, a todos nos ilumina, pero con distintos rayos.

                          
Atrayentes y expresivos ojos, los de esta prometedora actriz: Paula Beer.

Frantz, es desde el majestuoso cartel promocional, al que me quedo enganchado cada vez que lo veo, por culpa de la atrayente y comunicativa mirada de la protagonista y la condición reflexiva del actor que la acompaña, que por cierto, tiene un parecido espectacular con el genio Dalí en su juventud, como decía, es esa historia que se colará dentro de tu corazón, sin que te des cuenta y, te abrumará a la vez que te elevará al éxtasis; te sobrecogerá para liberarte después y, te volverá a emocionar más allá de tus propios recursos.

Pierre Niney, logra una actuación magistral.
La pulcra fotografía en blanco y negro, es, como en pocas películas actuales, necesaria y las breves transiciones al color, llenas de melancolía y precisas para enfatizar determinados momentos.
La ambientación (Alemania 1919), es exquisita y se nota sobre todo en el vestuario de la protagonista.


Paula Beer y sus enigmáticos ojos, nos conquistan en cada plano donde se hace presente

Los actores están… no tengo adjetivos exactos y suficientes para describirlos: desde el primero al último, geniales; pero si tengo que hablar de Paula Beer y Pierre Niney, ahí ya sí que me quedo rotundamente sin palabras: una de las mejores actuaciones que he visto jamás, llenas de recursos y naturalidad, que harán de usted, un partícipe más de la historia que presencia.
En cuanto a la historia en sí, es una muestra de sacrificio humano, de culpa y arrepentimiento, de la solicitud de perdón y de la concesión de él en condiciones extremas, de la oferta de felicidad a otros dentro del propio dolor y, es también, un viaje sentimental a la experiencia de la esperanza.
En muchos momentos, no he podido reprimir ni la emoción ni el llanto. Pero no es una película lacrimógena, se los aseguro, al igual que también les aseguro, que es una película que va directa a la fibra sensible y al sentido más puro del ser, a ese sentido endógeno que llamamos humanidad y, a esa fuerza irracionalmente racional que conforma al ser humano.



© francisco javier costa lópez





Calificación:

sábado, 12 de mayo de 2018

François Ozon. Frantz. 2016. Afiches

El Dolor y su Perdón...


Uno de los afiches más logrados de la historia del cine, que ya hace presagiar
la calidad indiscutible de su contenido.
La escena es un alarde de belleza y serenidad, con los bellos ojos de la protagonista
que te atrapan, te hablan, transmitiendo un mundo de sensaciones,
que no son muy distintas a las nuestras.
Por cierto ¿a quién les recuerda al personaje masculino?




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miércoles, 2 de mayo de 2018

Ramón Gaya. Murciano Ilustre

Pintor de lo sutil, Poeta de lo singular... 



Ramón Gaya
(Foto de Juan Ballester, extraída de Wikimedia Commons. Licencia CC)

Ramón Gaya, nace en Murcia el 10 de octubre de 1910, de padres catalanes. Se inició en la pintura a temprana edad, de la mano de los pintores Pedro Flores y Luis Garay En la pequeña biblioteca familiar toma contacto con León Tolstoi, Friedrich Nietzsche y Benito Pérez Galdós. 
En 1927, obtiene una beca del Ayuntamiento de Murcia, que le permite viajar a Madrid, donde entabla amistad con Juan Ramón Jiménez y conoce a la mayoría de componentes de la Generación del 27. 
En 1928, acompaña a Pedro Flores y Luis Garay a París, donde participa en una exposición en la galería Aux Quatre Camins, que resulta ser un éxito, pero su estilo clásico le hace decepcionarse ante la oferta de las vanguardias. Regresa a Murcia, donde en agosto de ese mismo año, fallece su madre, para poco después marchar a Altea, donde residirá varios meses. A partir de 1932 y hasta el comienzo de la Guerra Civil, colabora con el proyecto de Misiones Pedagógicas. En junio de 1936 se casa en Madrid con Fe Sanz, con la que tiene su única hija, nacida en Valencia en 1937. Durante la guerra, forma parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Es miembro fundador de la revista Hora de España, por donde pasaron grandes artistas como Manuel Altolaguirre, Maria Zambrano, Rafael Alberti, Antonio Machado...   
Los finales de la guerra, coinciden con la muerte de su esposa en el bombardeo de Figueras, al que sobrevive su hija y la muerte de su padre en Barcelona.
En junio de 1939 y en compañía del grupo Hora de España, embarca rumbo a Méjico, donde permanecerá exiliado hasta 1952, año en el que vuelve a Europa, viajando por París, Venecia, Florencia y Roma, donde visita a María Zambrano, volviendo de nuevo a Méjico, hasta su regreso a España en marzo de 1960.
Durante los años siguientes, viaja por diversas ciudades, Barcelona, Madrid, Murcia y Valencia, donde en 1966 conocerá a la que sería su segunda esposa: Isabel Verdejo. Sus constantes viajes por el territorio nacional, producen un resurgimiento de su figura, por medio de varias exposiciones, el reconocimiento de su tierra y la publicación de la segunda edición de su libro Velázquez, pájaro solitario (de la que se han alcanzado 4 ediciones), al mismo tiempo que su pintura adquiere los rasgos de luz y enfoque que la caracterizaron en sus últimos años.
En 1985 el Ministerio de Cultura le concede la Medalla de Oro al Mérito en la Bellas Artes. En el año 1989 se lleva a cabo una Exposición Antológica de su obra en el Museo de Arte Contemporáneo de Madrid y en la Iglesia de San Esteban de Murcia. En 1990 se inaugura en Murcia el Museo Ramón Gaya, que alberga más de 500 obras, donadas por el artista a la ciudad de Murcia. En 1997 se le concede el Premio Nacional de las Artes Plásticas. La Universidad de Murcia le concede en 1999 el título de Doctor Honoris Causa. En Valencia, el año 2000, el IVAM ofrece una gran exposición sobre su obra. El Ministerio de Cultura le premia en 2002 con el Premio Velázquez a las Artes Plásticas, en su primera edición. El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, bajo la dirección de Juan Manuel Bonet, acoge en 2003 una exposición sobre su carrera artística. Muere en Valencia el 15 de octubre de 2005.
Ramón Gaya fue un pintor de pincelada suave, ligera, emotiva, pero definida en el trazo, descubridora de imágenes llenas de un encanto sobrenatural, de una perspectiva imposible pero natural y, todo ello le ocupó su vida entera, encontrando momentos de inspiración para cultivar la poesía, extensión de la palabra de su pincel, síntesis de humanidad, de profunda visión del suceso artístico. Amó a Velázquez y él, fue en todo momento, fuente de inspiración, para disfrute de todos cuantos amamos el arte, de todos cuantos hablamos a diario con nuestra alma inmortal.



No es consuelo, silencio, no es olvido
lo que busco en tus manos como plumas;
lo que quiero de ti no son las brumas,
sino las certidumbres: lo perdido


con toda su verdad, lo que escondido
hoy descansa en tu seno, las espumas
de mi propio sufrir, y hasta las sumas
de las vidas y muertes que he vivido.


No es tampoco el recuerdo lo que espero
de tus manos delgadas, sino el clima
donde pueda moverme entre mis penas.


No esperar, mas tampoco el desespero.
Hacer, sí, de mí mismo aquella sima
en que pueda habitar como sin venas.

                  
                       Ramón Gaya




Artículo aparecido a los pocos días de su muerte,
en el diario La Verdad de Murcia


© francisco javier costa lópez

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Piotr Ilich Chaikowski (Peter Ilich Tchaikovsky). Mi Música Preferida.

El Mejor Romanticismo del Mundo...






Aunque para mí, Tchaikovsky, es el mejor compositor de todos los tiempos (mi respeto y disculpas para quien crea que otros de los buenísimos compositores que ha dado la historia, están por encima de él, pero no establezco mi criterio en base a una ordenación, ni categoría), y ello me hace ser parcial  en mi predilección por su música (algunas veces vehementemente lo soy), trataré de ser todo lo imparcial que pueda y mi apasionamiento me permita.
Tchaikovsky, era un niño prodigio a la edad de 7 años: escribía poesía y ensayos, en un francés excelente, mas lo que ocurrió hasta la edad de 20 años, debió de suponer para su natural instinto musical, quizás más que una larga espera. Iliá, padre de nuestro músico, quería que este hiciera carrera de funcionario, pero desde 1855, costeó lecciones privadas de música para su hijo, que no llegaron a fructificar hasta años después; para ello tuvo que someterse al gusto paterno, trabajando (después de una fuerte preparación y oposición al cuerpo funcionarial), para el Ministerio de Justicia como funcionario, desde 1859 a 1863, año en que comenzó sus estudios profesionales de música, en el nuevo Conservatorio de Música de San Petersburgo, fundado y dirigido por Antón Rubinstein excepcional pianista de la época, que acompañado del compositor Nikolái Zaremba (futuro sucesor de Rubinstein al frente del Conservatorio), ejercieron como sus más próximos profesores. No obstante, el romanticismo que desde joven circulaba por sus venas y, la admiración que sentía por Verdi o Mozart entre otros, llevaron al joven Tchaikovsky a una carrera de éxitos incuestionable. Su primera gran composición fue la Sinfonía nº 1, conocida por Sueños de invierno, a la que Rubinstein y Zaremba no vieron con buenos ojos, surgiendo entre ellos una disputa que significaría a la postre la disolución de sus relaciones. La Sinfonía, fue estrenada en Moscú en febrero de 1868, con notable aceptación. Esta Sinfonía, es una melódica pieza, donde se entrevé el claro amor del compositor por los temas tradicionales patrios, a los que aporta lirismo y énfasis a partes casi iguales, y resulta una delicia auditiva, llena de íntimas sensaciones y el saludable frescor de los campos rusos. La partitura en cuestión fue tenida como demasiado audaz para su tiempo, debido a sus contrapuntos musicales, algo que sucedería durante toda su carrera, y que contribuyó a  vislumbrar el incipiente romanticismo de su autor y es, para mí, una obra sublime. A raíz de la desvinculación anterior, Tchaikovsky decide mantener su independencia musical aún a costa de enfrentarse al grupo de Los Cinco, con los que empezó a relacionarse y, que estaba formado por Balákirev, César Cui, Borodin, Músorgski y Rimski-Kórsakov, a los que consideraba alejados de su estética personal, pero su acercamiento a Balákirev con motivos profesionales, el trato de cordialidad entre ellos y, la presentación de su primera obra maestra, la Fantasía-Obertura de Romeo y Julieta, que Los Cinco, aceptaron de inmediato, hizo que definitivamente, abandonara el Conservatorio de San Petersburgo.
Esto propició que Nikolái Rubinstein (hermano menor de Antón), lo llamara para formar parte como profesor, del Conservatorio de Moscú. A partir de aquí, su carrera estuvo jalonada por sus grandes éxitos musicales y una vida personal sórdida y atormentada; en una carta enviada a Madame von Meck, con motivo de la terminación de su cuarta sinfonía, Tchaikovsky se expresa en estos términos:
La Introducción es la base de toda la Sinfonía; comprende la idea principal en las trompas y fagotes. Ésta representa el Destino, la fuerza fatal que se opone a la realización de la felicidad deseada, que vela celosamente para ahuyentar el bienestar y el reposo, e impide que el cielo amanezca sin nubes. Es una fuerza que nos amenaza continuamente como una espada de Damocles y que nos envenena el alma.
Extraído de Enciclopedia de la Música, de Casper Höweler. Editorial Noguer. 1977 (Quinta Edición)

Mas la problemática por sus inadecuados comportamientos, le persiguió durante gran parte de su vida, derivados de su declarada homosexualidad; a este respecto, hay que señalar su gran timidez, que le deparaba una inestabilidad emocional en presencia de los hombres: La compañía de los hombres es tan solo agradable cuando no exige una conversación; esta afirmación por parte del músico, puede prestarse a varias interpretaciones, pero debido a su gran sensibilidad y como ha pasado con otros ilustres de la historia, la confusión y desconocimiento al respecto, pueden haber conducido a confeccionar una biografía errónea. A todo esto, se le unía la escasez de medios y, una supuesta (algunos historiadores lo aseguran) predisposición a la esquizofrenia. De todas formas y siguiendo con lo que nos ocupa, se haría muy prolijo detallar aquí todas las obras de este genial músico, pero por nombrar algunas y sin que ello suponga un compromiso sobre su orden, citaré: la Sinfonía nº 4  (Parece que dedicada a Madame von Meck, y conocida con el sobrenombre de Del Destino), nº 5 y nº 6 (Terminada poco antes de morir y, bautizada como Patética por su hermano Modesto), Concierto nº 1 para piano y orquesta, Concierto para violín y orquesta (Se cuenta que los mejores violinistas de la época decían que era imposible tocar esta composición), Obertura Solemne 1812 (Compuesta con motivo de la consagración de la iglesia del Redentor de Moscú, construida en memoria de la Campaña de Napoleón, siendo ejecutada en la plaza delante de la iglesia, debido al elevado número de intérpretes de la pieza, al uso de campanas de iglesia y al despliegue de varias piezas de artillería con cañonazos reales), La bella durmiente, El lago de los cisnes, El Cascanueces, Sinfonía Manfred (Según el poema dramático de Lord Byron, siendo considerada por algunos como su Séptima Sinfonía) y muchas más, aunque a buen seguro, cada cual tendrá su lista propia.
Con motivo del estreno del Concierto nº 1 para piano y orquesta, que según confesó más tarde, estaba dedicado a Nikolái Rubinstein y al cual ofreció su interpretación, que rechazó, a parte de declararse en oposición a esta obra, entabló relación con el famoso pianista Hans von Bülow, que a partir de ese momento, se convirtió en su mejor aliado para la difusión de sus trabajos.
Como medio de vida, gozó de la gracia otorgada por el Zar Alejandro III de Rusia que le concedió una pensión vitalicia de 3.000 rublos, pero sobre todo, su gran valedora fue la aristócrata Nadezhda von Meck, con la que mantuvo una intensa relación epistolar durante 13 años, aparte de recibir durante esos años, una pensión de 6.000 rublos, equivalente a un tercio de sus gastos. No se vieron nada más que una vez y de forma no muy placentera para ambos.
Para que en su vida no faltara nada, también como en el caso de muchos otros personajes insignes de la historia, su muerte estuvo rodeada de misterio y especulaciones, que han llegado a nuestros días, sin que los estudiosos y biógrafos se hayan puesto de acuerdo. Con respecto a esto, el Washington Post, publicó el 13 de septiembre de 2009, un artículo firmado por Tim Page (profesor de periodismo y música en la Universidad del Sur de California), con motivo de la reseña del libro Tchaikovsky de Roland John Wiley y del cual entresaco lo siguiente:


  • ... Tres años más tarde, Tchaikovsky murió a la edad de 53 años, a causa de un ataque de cólera que supuestamente provocó al beber un vaso de agua sin hervir. Inmediatamente se sugirió que tenía la intención de suicidarse, incluso, según algunos teóricos de la conspiración, que se le ordenó suicidarse debido a su aventura con un joven noble. "No se puede dudar de que se suicidó", declaró el "Diccionario de Música y Músicos de New Grove" en 1981. Wiley no está tan presumido como todo eso. "Los eventos de esos últimos días ahora están oscurecidos más allá de la esperanza de claridad por el tiempo y la intervención", escribe. «No sabemos, y probablemente nunca sepamos más allá de toda duda, la causa de la muerte de Tchaikovsky».

Al final de la galería fotográfica, podemos escuchar si nos place, el Concierto nº 1 para piano y orquesta, la Sinfonía nº 4 y la Suite de La bella durmiente.


Casa donde Peter Ilich Tchaikovsky vivió sus últimos años, actual Museo Tchaikovsky


Conservatorio de Música de San Petersburgo


Conservatorio de Música de Moscú



Tumba de Tchaikovsky en el Monasterio de Alejandro Nevski



Suite de La bella durmiente
Berlin Philarmonic (Orquesta Filarmónica de Berlin). Herbert von Karajan



Concierto nº 1 para piano y orquesta
Orquesta de París. Paavo Järvi
Piano: Lang Lang


Sinfonía nº 4
Orquesta Sinfónica de Galicia. Dima Slobodeniouk

martes, 21 de noviembre de 2017

Frank Lloyd Wright. Íconos

Las Normas de la Arquitectura...





Todas las artes, necesitan a genios que las potencien, que las adapten al inescrutable paso del tiempo, que las dignifiquen. La arquitectura, encontró en la persona de Frank Lloyd Wright, a uno de ellos. Originario de una familia británica de pastores instalada en las praderas de Wisconsin, lo que sin duda, influyó en su posterior concepción de la arquitectura, pronto se decantó por esta disciplina que le llevó a trabajar en varios estudios, pero fue con Louis Sullivan con quien inició su importante y trascendental carrera, una de las más importantes en su campo, siendo reconocido como el renovador de la arquitectura del siglo XX. Su visión humanizante de la construcción, le hizo concebir edificios perfectamente adaptados a las condiciones para las que habían sido diseñados, bien fueran edificios de tránsito social, como museos, oficinas u hoteles, o de uso familiar, como sus famosas casas. No puedo referirme aquí a una vasta vida dedicada al arte conceptual e individual de Lloyd, ni a su vasto bagaje, pues ello sería objeto como mínimo, y supongo la haya, una tesis doctoral. Pero su legado, es el más importante y la más bella muestra de su arte, que nutrió a más de tres generaciones de arquitectos de todo el mundo. Como todo gran maestro, obvio es decir, que tuvo sus detractores, que según mi opinión, quedan en evidencia, ante una obra de exquisita factura.
Frank Lloyd, tuvo una devoción cercana por el poeta Walt Whitman, al que consideraba el cantor de la vitalidad existencial, del individualismo creativo como medio de favorecer al todo:



Yo me celebro a mí mismo, canto a mí mismo, 
y lo que yo acepto también tú lo deberás aceptar, 
porque cada átomo que me pertenece 
te pertenece igualmente a ti.


                          Walt Whitman - Hojas de hierba



Por último, Frank Lloyd, en su A Testament (1957), explica entre otras cosas:


  • «Quienquiera que se halle empeñado en la obra creativa está expuesto a la persecución odiosa de las comparaciones. Las odiosas comparaciones constituyen la peste de la creatividad cuando esté implicado el principio poético, porque solo por comparaciones comprende la mente inferior; comparaciones, frecuentemente equívocas, adoptadas una por otra como bases utilitarias. Pero la mente superior comprende por análisis; del estudio de la Naturaleza.»

Decir también, que estuvo relacionado con la filósofa y escritora Ayn Rand, desarrolladora de los principios filosóficos del objetivismo y autora de la novela The Fountainhead (El manantial. 1943), donde el protagonista, el arquitecto Howard Roark, es una prolongación arquetípica del propio Lloyd y, no reconocida oficialmente por él. Posteriormente fue llevada al cine de la mano del director King Vidor, con el mismo título de la novela.

A continuación podemos admirar, algunos de sus más emblemáticos diseños:


Casa de Frank Lloyd Wright. 428 Forest avenue, Oak Park (Illinois). 1889


Casa de Frederik C. Robie. 5757 Woodlawn avenue, Chicago (Illinois). 1909


Interior de la casa de Frederik C. Robie


Imperial Hotel. Tokyo. 1916 - 1922
Esta magna construcción, fue destruida en parte por varios terremotos y,
sobre todo por los bombardeos americanos del 10 y 11 de marzo de 1945,
que derrumbaron el 40% de la obra original y, aunque se promulgó su
restauración, los costos y disputas surgidos entre sus dirigentes,
concluyeron con su demolición en 1964. Una pérdida irreparable,
dada la suntuosidad y dimensiones de esta gran obra.


Interior del Imperial Hotel. Tokyo


Maqueta a escala 1:25, del Imperial Hotel, existente en Tobu World Square,
donde se puede apreciar la magnitud de la obra


Una de las estancias del actual Imperial Hotel,
donde se ha querido mantener el espíritu original del diseño de Lloyd


Casa de Edgar J. Kaufmann o Casa de la Cascada. Bear Run (Pennsylvania). 1936


Edificio del Solomon R. Guggenheim Museum. New York. 1943 - 1958


Interior del Solomon R. Guggenheim Museum


Torre Price. Bartlesville (Oklahoma). 1953 - 1956


Sinagoga Beth Sholem. Filadelfia (Pennsylvania). 1954


Interior de la Sinagoga Beth Sholem


Iglesia ortodoxa griega. Milwaukee (Wisconsin). 1956


Interior de la Iglesia ortodoxa griega

domingo, 19 de noviembre de 2017

Salvador Dalí. Íconos

La Razón de la Creatividad...





Salvador Dalí, nacido en Figueras, fue principalmente un pintor y escultor, vinculado a distintos estilos artísticos, sobre todo el dadaísmo y surrealismo, siendo de este último su máximo representante. Se relacionó con García Lorca, Picasso, Luis Buñuel, Tristan Tzara, Man Ray, Alfred Hitchcock, Walt Disney, entre otros grandes artistas. Mundialmente conocidos, sus trabajos se encuentran distribuidos por todo el mundo, existiendo diversos museos que toman su nombre, como el Salvador Dalí Museum de San Petersburgo en Florida (EEUU). Fue un personaje lleno de excentricidades que lo configuraron universalmente por su porte dandy y su característico bigote, al estilo de su adorado Velázquez. Su obra representa, según mi opinión, el mundo onírico que siempre tuvo presente y, que mostró al mundo entero en el decorado que construyó en 1945, para la película de Hitchcock Recuerda.


Mi lista de sus siete mejores obras


 
Figura asomada a la ventana. 1921. Museo Español de Arte Contemporáneo. Madrid

Monumento imperial a la mujer niño. 1929.
Donación de Dalí al Estado español


La persistencia de la memoria (Serie relojes blandos). 1931.
The Museum of Modern Art. New York


La carreta fantasma. 1933. Colección privada. Ginebra


Reminiscencia arqueológica del Ángelus de Millet. 1935.
Colección E. y A. Reynolds Morse. Préstamo al
Salvador Dalí Museum de San Petersburgo. Florida


El Cristo de San Juan de la Cruz. 1951.
The Glasgow Art Gallery. Glasgow


La cola de la alondra (último de sus cuadros) 1983.
Donación de Dalí, al Estado español





John Everett Millais. Prerrafaelismo. Ofelia (Ophelia). 1852. Miremos el Arte

El Perfeccionismo en el Pincel...




John Everett Millais (Autorretrato. 1881)

REY.- ¿Qué sucede ahora, hermosa Reina?

REINA.- Una desgracia va siempre pisando sobre los talones de otra, siguiéndola rápidamente. Laertes, tu hermana se ahogó.

LAERTES.- ¿Ahogada? ¡Oh! ¿En dónde?
REINA.- Donde hay un sauce que crece a las orillas del arroyo, reflejando en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas pálidas. Allá se dirigió, fantásticamente coronada de flores silvestres, violetas, margaritas y grandes flores púrpuras a las que los indecentes labradores les dan un grosero nombre, y las modestas doncellas las llaman dedos de muerto (Se refiere a un tipo de orquideas). En cuanto llegó, se quitó la corona y quería colgarla de las pendientes ramas, cuando se tronchó un envidioso brote, y ella cayó al torrente fatal con todo y sus rústicos adornos. Sus ropas, huecas y extendidas, la llevaron un rato sobre las aguas, semejante a una sirena, en tanto iba cantando pedazos de canciones antiguas, como ignorante de su desgracia, o como criada y nacida en aquel elemento. Pero no era posible mantenerse así por mucho tiempo, porque sus vestiduras, pesadas por el agua que absorbían, sumergieron a la infeliz, silenciando su melodioso canto con la muerte.
LAERTES.- ¡Ay! Entonces se ahogó.
REINA.- Sí, se ahogó, se ahogó.
LAERTES.- Pobre Ofelia, tenías demasiada agua, para aumentarla de este modo con mis lágrimas. Pero aunque es nuestra forma natural de lamentarnos, luego que este llanto se vierta, nada quedará en mí de femenil. Adiós, mi señor. Mis palabras de fuego arderían en llamas si no fueran apagadas por este imprudente llanto. (Sale).




  • Hamlet. Entresacado del Acto IV. Escena VII. William Shakespeare.Considerada una de las descripciones de la muerte, más poéticas de la literatura universal.


Ophelia (1852) John Everett Millais

Ophelia. Detalle


A mitad de la década de 1850, la pintura en Inglaterra estaba estancada y no encontraba los métodos de un cambio que supusiera un relanzamiento de ideas y tratamientos. El uso reiterado de elementos, formas y postulados del manierismo (movimiento artístico de finales del siglo XVI), hizo que un grupo de artistas, sobre todo pintores y poetas, se unieran para defender un criterio artístico que se concretó en la creación de un grupo que se denominó prerrafaelistas. Obvio es decir, que este apelativo corresponde al interés del grupo a volver a los cánones más precisos, luminosos y realistas del arte previo al gran Rafael Sanzio de Urbino, conocido simplemente como Rafael. En 1848, el pintor John Everett Millais (1829-1886), el pintor y poeta Dante Gabriel Rossetti (1820-1882) y el pintor William Holman Hunt (1827-1910), fundaron la Hermandad Prerrafaelita, que aunque no contó con muchos adeptos y apoyos de la crítica, si aportaron obras de indudable calidad, con una factura de realismo, luz y color apabullantes. Sus temas y personajes, escogidos entre los clásicos, eran mayoritariamente ficticios, pero "retratados" con una solvencia inaudita. Y cuando se trataba de personajes reales, la fusión entre retrato y realidad era extraordinaria. Decir, que creo firmemente en que la sinceridad del artista creativo, en cualquiera de las disciplinas artísticas, lo es todo, y este punto era el primero en la declaración de intenciones de esta hermandad, que aparte pedía a quien quisiera seguirlos, un tratamiento respetuoso de la naturaleza, la inclusión de la máxima belleza femenina, la búsqueda de la perfección en la elaboración de sus obras y, olvidar lo aprendido, lo académico para esforzarse en la creación de la realidad, aunque esta tuviera que inventar personajes y situaciones, pero dentro de un ambiente donde nada quedara al azar o fuera tratado con ligereza y desconocimiento de su propio contexto. Casi cien años después, los prerrafaelistas y sus perfectas obras, empezaron a ser reconocidas por la crítica, artistas y público, siendo ahora motivo de homenajes y reivindicaciones de su primoroso arte. Uno de estos homenajes, quizás, según mi criterio, el mejor de ellos, se encuentra en el comienzo de la película Melancolía, del director danés Lars von Trier, en una secuencia impactante, conseguida gracias a la tecnología actual que permite grabar imágenes en alta definición y ultra cámara lenta.



La actriz Kirsten Dunst, en la película Melancolía, en clara referencia a la pintura de Millais



Dante Gabriel Rossetti, pintado por George Frederic Watts (1871)



El Santo Grial (1860) una perfeccionista obra de Rossetti


William Holman Hunt (Autorretrato. 1867).
Nótese la extrema pulcritud de los detalles



La consciencia del despertar (1853), preciosista pintura de Hunt