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jueves, 30 de agosto de 2007

¡Qué buenas personas sois! Opinión

Pero sin pasarse...






Ser buena persona, es un estilo, una actitud ante la vida. Pero esto no es fácil, y a veces no se consigue en toda ella. Y no me refiero al consabido mensaje de «que buen zagal eres», «eres maravillosa» y cosas parecidas. 

Ser buena persona, es algo más, es mucho más. El problema, es que no basta con querer ser buena persona, hay que demostrarlo día a día con acciones que lo certifiquen. Hay quien lo intenta y fracasa a las primeras de cambio, dejando de lado no sólo su quizá prometedora bonhomía, sino que ello lo lleve a una vida anodina, sin satisfacción personal, que lo consume en la peor de las piras: el anonimato. 

Otros, pudiendo ejercer, de personas de buena fe, optan por dejarse adular, cuando en realidad, nada hacen, ni bueno ni malo, es decir no asumen ningún riesgo. Por contra, otros, luchan a diario por encontrar ese camino de difícil traza, que es el darse a los demás, con fe en sus posibilidades, intentando llegar al fin, al que deberíamos aspirar todos los humanos: la maduración desde el punto de vista del ánima, verdadero e insustituible motor que nos mantiene vivos, interpretándose este factor, en su máxima extensión. 

La adquisición paulatina de comprensión, prudencia y sacrificio hacia los demás, no exentas de la ampliación de nuestra cultura básica y más humana, nos hará despojarnos de los pesos pesados de nuestras alforjas: la ira, la rabia, la descortesía, la mentira etc. (la lista es bien larga). Pero ojo, los que han emprendido este camino, tienen que estar dispuestos, a luchar con las armas antes apuntadas, contra la difamación, las artimañas, la falsedad y la mentira, de los personajillos que en apariencia, y sólo en apariencia, intentan rasar sus apócrifas vidas, a las más útiles para la sociedad, aunque sea en el más mínimo de los intentos. Surgirán los errores, y estos, deben de ayudarnos a conseguir la meta, por la que hemos apostado, por la que luchamos, por la que vivimos.

Intentar ser buena persona, debe ser nuestra seña de identidad, y aspirar a ser esa bella persona, a la que con el alma por testigo y el corazón en la mano le decimos: ¡qué buena persona eres...!

© francisco javier costa lópez