Poesía personal




Les sylphides

¿Conoces el aire
que invade los inmaculados oscuros?
O, ¿no conoces la neta, limpia y
verdadera oscuridad?
¿Has llorado entre los silencios
de los oscuros?
¿Has besado ardientes labios
en la penumbra de un rojizo atardecer?
Y ¿la piel que a tu piel, entre la bruma,
eriza con un leve roce?
¿Has oído al clarinete anunciar
entre aletargadas tinieblas,
una danza de luces, que abre paso al día?
Y,
¿cómo cerrando los ojos, algo
penetra en tu pecho y hurta
              tu respirar?
¿Te has sentido intérprete de una sinfonía,
en el suspiro crepuscular, de la noche?
¿Un delicado velo, te ha traído, tras
la niebla, el aroma de la amada?
¿Cuándo la negrura del alma te acecha,
has visto el batir de las cortinas
que como esbeltas danzarinas
bailaban un vals?

Sí.            Seguro que sí.

Mas nunca has estado solo.
Las Sílfides han estado contigo.
Yo,
              siempre he estado a tu lado.
Yo, soy la realidad.


02.10.2011 © francisco javier costa lópez

Estro 2


Estro2

Portadas. Down to earth. (1966. Stevie Wonder)

Portada de esta maravillosa obra, producto de un refinado gusto
por la estética y la forma, transcrita a notas musicales.
Desde la primera a la última, una verdadera gozada.
es soul de calidad, en un disco que parece fluir
como algo natural, de ahí su efectividad.
Imprescindible.
Y luego en tu entrada donde quieras mostrar la calificación agrega lo siguiente:
Calificación:

Stevie Wonder, The Best




Vuelvo otra vez con Stevie Wonder, genio musical indiscutible, a pesar de su ceguera de nacimiento, y uno de los más grandes artistas de la música soul, y del panorama de la música universal.
Les dejo con una canción de sus comienzos, incluida en un album llamado "Down the earth", publicado el año 1966.
Que la disfruten. ¡Ah! y el disco entero es una gozada.
Calificación:

Poesía personal

Luz

Si no fuera la luz,
quizá no entendería la soledad,
quizá no pudiera refugiarme
en la intimidad de mis sombras,
ni siquiera conocería
                al amigo
que mis huellas dibuja.

Si no la belleza,
que se estremece en los labios
entreabiertos de amor,
quizá no pensara en el mar,
en el ocaso, en las verdes cimas,
ahora blancas,
                y no sabría que ahora,
tus ojos,
no son los de antes.

Si no viviera, al fin,
esta vida, que me arranca
más sospechas que anhelos,
más dudas que certezas,
quizá no encontraría
                la mano,
repleta de surcos, de líneas,
de ganas de vivir,
que el destino y tú
                me ofrecéis,
                en silencio.

No simulo esconderme.
En realidad lo hago.
Todos lo hacemos, cuando
se cierne la oblicuidad de la voz perdida,
que sin alertarnos,
se disipa.

¿Es el corazón que se manifiesta?

Quizá sea la verdadera noche,
la que escucha mis versos,
la que los repite en silencio,
la que realmente me esconde.

Si no fuera porque mi desnudez
expresa lo que de mi
                               queda,
la noche me hubiera destruido,
como destruye los sueños.



14.06.2011 © francisco javier costa lópez



Estro 1

Estro 1