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lunes, 7 de septiembre de 2009

viernes, 14 de agosto de 2009

domingo, 9 de agosto de 2009

Plaza de Santa Isabel. ¿Qué Fue de...? Memoria Gráfica De Murcia

Un Encanto Perdido...



Vista de la céntrica Plaza de Santa Isabel, en una toma de 1905, donde se aprecia
la estatua de La Fama, dedicada a los personajes Ilustres de Murcia.


Una vista un tanto aérea de la famosa plaza, que debe estar tomada a principio de los años 60, donde se distingue el Banco de España (a la derecha en segundo plano, el edificio bajo con columnas) y a continuación otro edificio que se mantiene, donde estuvo durante años la sede de Cerdán Hermanos.
Del margen izquierdo de la primitiva Gran Vía, sólo queda el edificio de la que fué Delegación de Hacienda. El resto desde el primer término, hasta donde termina la Gran Vía, hoy (evidentemente), no existe.



Vista actual de la Plaza de Santa Isabel.
Muy florida, con parking en su subsuelo, moderna... pero sin el encanto de su ilustre pasado.


La estatua de La Fama, en la actualidad, recuperada para honra de sus representados. Comentario aparte para el edificio que la enmarca, en comparación a los de primeros de siglo.

Masacre ¡No! Disculpe. Mis Mejores Poemas Para Ti. Poema 24

¿Masacre? ¡No!, Disculpe



Masacre en Colombia. Pintura. © Fernando Botero




¿Masacre? ¡No!, Disculpe




Me queda esa acidez en la boca
propia de la desventura,
ese pálido lustre en la cara
del que hace alarde
de estar más muerto que vivo.
No sé ya, leer los titulares,
cuando la muerte,
se escribe en letra pequeña,
no sé ya, mirar a mi semejante,
cuando la pantalla,
me muestra de la muerte, su rostro.
Tengo lo ojos cegados
del brillo, en las mañanas,
del papel aluminio,
callos en los pies, porque,
unos zapatos nuevos, los oprimen.
Pero no importa,
con el dinero que no tengo,
otros compraré que no aprieten.
En dos minutos las noticias,
en veinte los deportes, en treinta
el café, y en cuarenta,
la siesta.
Buenas tardes, que descanses...
¡ Ah ¡ y no te acuerdes de lo que,
has visto,
de lo que piensas
y de lo que sientes.


© francisco javier costa lópez

martes, 30 de junio de 2009

Mira la luz. Opinión

Pero Cuida de No Cegarte...








La luz, es una fusión de colores, de ondas, de espacio comprimido, de sueños del sol, de elasticidades y deformaciones, de huecos y sombras, de misticismo y orígenes, de brillos y ocultaciones, de esperanzas y frustraciones, de un vibrar o un languidecer, de un paso y un quedarse en la vida que juega con los colores.

Pero sobre todo, la luz, es vida natural y física y una guía para la paz interior.
El ser humano no puede vivir en tinieblas, pues la falta de luz, a la larga, le produciría la muerte. En la oscuridad, solo algún tipo de animal o vegetal, es capaz de desarrollarse, pero están adaptados a ese hábitat. 
La fantasía, los cuentos y leyendas, nos hablan de seres monstruosos, de ciudades perdidas o paraísos por conquistar. La literatura y el cine, que casi siempre andan de la mano, están plagadas de estas historias, bien como tema principal, recordemos, por ejemplo, «Viaje al Centro de la Tierra», adaptación de la novela homónima de Julio Verne, o como tema recurrente, tal es el caso de «El tiempo en sus manos». adaptada de la obra de H. G. Wells. Y esto es solo una muestra...

Lo que sí parece quedar claro, como una especie de ‒moraleja–, es, que en casi todas esas aventuras, el hombre tiene que regresar a la superficie, como forma de asegurarse la vida. 

Mantengamos nuestro planeta en orden, y cuidémonos de que no nos falte la luz nunca... será una buena señal para todos.

© francisco javier costa lópez


lunes, 29 de junio de 2009

Desajustes. Opinión

Poderoso Caballero es Don Dinero...








He leído por ahí: la película más cara de la historia del cine, el coche más caro, el móvil más caro, la casa más cara y hasta el sujetador más caro del mundo. También he leído: la hambruna más fuerte conocida, la pandemia más destructiva, el llanto más fuerte de los que mueren cada día, la guerra más cruenta, el país más pobre.

Y ahora me pregunto, en mi ignorante caminar: ¿Cuál es el “reality-show” más caro? ¿Cuál es la cabeza y brazos más caros, para transportar agua a varias decenas de kilómetros? ¿Cuál, el “tam-tam” o campana más cara, que avisa de peligros o tsunamis devastadores? ¿Cuál es el precio de las casas que no aguantan fenómenos y que en los países “civilizados”, copiamos para hacer “chiringuitos”? ¿Cuál teta debiera de ser cubierta de diamantes: la que alimenta vida con gran esfuerzo, o la que alimenta fantasías? ¿Por qué cientos de alimentos van a diario a la basura, sobre todo en banquetes y celebraciones? ¿Por qué en nuestras civilizaciones más avanzadas, coqueteamos a menudo con las pandemias, y en realidad no conocemos su mortal potencia, máxime teniendo soluciones para ello? ¿Por qué los niños del mal llamado tercer mundo (que yo sepa, sólo existe, de momento, un mundo), nacen, viven cortamente y mueren llorando, sin conocer la risa? ¿Por qué no nos dejamos ya de guerras en este moribundo planeta y jugamos a ser felices, más humanos, más alma, más ente? ¿Por qué mi país es rico, y se empeña en demostrar lo contrario, eso si, cuando le interesa?

Demasiadas preguntas sin contestar, solo son indicativo de una cruda realidad: algo no funciona en este mundo de desigualdades, creadas por nosotros mismos: ¡no culpemos a nadie! Nuestra destrucción, la de nuestros semejantes y la de nuestro planeta, solo es responsabilidad nuestra.

© francisco javier costa lópez

viernes, 10 de abril de 2009

Llega la navidad. Opinión

Las Fechas de la Concordia...



Cortesía de Pixabay.com - Foto: Vincent Ciro




Llega la navidad, y parece como si todo cambiara. Hasta los futbolistas, personajes de la –élite–, galácticos, privilegiados y hasta millonarios ellos, se acercan a los más pequeños y desvalidos, para llevarles alguna vaga ilusión. No hay partidismo en esta valoración, y bien podría haber mencionado a: políticos, artistas y otros colectivos, que el peatón de la vida, sólo ve en las revistas y en la TV, si es que consulta tales medios, porque yo, valga el ejemplo, no lo hago.

Pero, a lo que iba. Llega la navidad, y algo parece cambiar en el ambiente: nos volvemos más comunicativos, necesitamos estar más cerca de familiares y amigos (sobre todo en comidas y cenas), sentimos que se nos ablanda el corazón, que lo que nos pidan, damos, que no importa cuantos Whatsapp –yo sigo utilizando las tarjetas navideñas, que considero más intimas– para felicitarnos, y que la mejor cena y comida deben de presidir nuestras mesas, los institucionalizados días de nochebuena, navidad, nochevieja y año nuevo, y a esperar los reyes –me gustan más que Papa Noel‒, por si se acuerdan de nosotros, teniendo en cuenta, que todo esto lo preside y lo despide, los millones de la famosa Lotería de Navidad y del Niño.

Y he aquí, que de repente nos vemos en el día 7 de enero, igual que estábamos el 21 de diciembre anterior: volvemos al trabajo, y con aquel compañero con el que gastamos bromas en una festiva cena, tenemos la primera bronca postvacacional, aunque afortunadamente, media hora después, un café y un lo siento, terminan tan cruenta batalla. Es decir volvemos a lo normal, a lo que estamos acostumbrados: la rutina.

La –suerte– de los que nada tienen, es que se ahorran este parco comentario.

Con vuestro permiso, Feliz Navidad para todos ellos, y para ud. amable lector, que me soporta.


© francisco javier costa lópez

domingo, 1 de marzo de 2009