sábado, 19 de enero de 2008

3. Murcianos Ilustres

Vicente Medina. El Poeta De Nuestra Tierra.



VICENTE MEDINA, el murciano de Archena a quien se debe gran parte de la identidad regional, nació en el año 1866, el 27 de Octubre, hijo de costurera y quiosquero. A su padre le conocían como Juan de Dios, "el de los romances", por los muchos que se sabía y recitaba por los pueblos. Así, se puede suponer, que Vicente Medina tuvo una infancia llena de relatos y de historias. De pequeño, según nos confiesa, leía todo lo que caía impreso en el humilde negocio de su padre, junto al Balneario.
Fue soldado en Filipinas, donde comenzó también su oficio literario, y donde publicó sus primeros versos, de amor. Cuando volvió a Cartagena, se editó su primer libro, "Aires Murcianos", escrito con la intención de dignificar el habla murciana, tan vejada por los panochistas en el teatro. En 1901 ya había sido traducido al checo, y era autor teatral estrenado.
En 1908 emigra a Argentina, acaso su segunda patria. Allí se hizo agricultor propietario y continuó con su labor literaria, editándose él mismo sus obras.
En 1926 es condenado a 4 años de prisión por la justicia argentina, por un asunto financiero. Frente a este hecho, escribió "Mi Defensa Moral", donde reseña los servicios, económicos y culturales, que su labor personal había proporcionado a aquella república. Después viaja por todo el cono sur de América, casi en olor de multitudes, con gran provecho literario.
En 1931 regresó a su pueblo natal, tras 25 años de ausencia, unos días antes de la proclamación de la República. En Abril de 1936 debe marchar otra vez a América. Su manifiesta defensa del Frente Popular le hacía peligrosa su estancia en España. Murió en Rosario, Argentina, el 17 de Agosto de 1937.

Escribió unos veinte libros de poesía, cuatro dramas teatrales y dejó abundante obra inédita. Sus artículos periodísticos son numerosísimos, y están desperdigados por España y América.
Su poesía, desde un inicial romanticismo sentimental, pasó a incorporar un fuerte rasgo de observación naturalista, que le hizo ascender a una suerte de denuncia social, mezclada con la mirada del más noble sentimiento popular: la piedad por el prójimo. Sus poemas condensan ese sentimiento de lo popular murciano sentimental de una manera bastante fiel, sin concesiones al efectismo sensiblero, superando el tópico y la abstracción del suceso.
El poema "Cansera" ha sido explicado magistralmente por el historiador José Mª Jover Zamora, quien ve en él, además de sus inmortales valores líricos, un retrato cabal del espíritu español inmediatamente posterior al desastre de Cuba y Filipinas, y previo a la Generación del 98.

Su libro más representativo y popular.


Cansera

¿Pa qué quiés que vaya? Pa ver cuatro espigas
arroyás y pegás a la tierra;
pa ver los sarmientos rüines y mustios
y esnüas las cepas,
sin un grano d'uva,
ni tampoco siquiá sombra de ella...
Pa ver el barranco,
pa ver la laera,
sin una matuja... ¡Pa ver que se embisten,
de pelás, las peñas!...
Anda tú, si quieres,
que a mí no me quea
ni un soplo d'aliento,
ni una onza de fuerza,
ni ganas de verme,
ni de que me mienten, siquiá la cosecha...
Anda tú, si quieres, que yo pué que nunca
pise más la senda,
ni pué que la pase, si no es que entre cuatro,
ya muerto, me llevan...
Anda tú, si quieres...
No he d'ir, por mi gusto, si en crus me lo ruegas,
por esa sendica por ande se fueron,
pa no volver nunca, tantas cosas buenas...
esperanzas, quereres, suöres...
¡To se fue por ella!
Por esa sendica se marchó aquel hijo
que murió en la guerra...
Por esa sendica se fué la alegría...
¡Por esa sendica vinieron las penas!...
No te canses, que no me remuevo;
anda tú, si quieres, y éjame que duerma,
¡a ver si es pa siempre!... ¡Si no me espertara!...
¡Tengo una cansera!...


Publicado en: http://www.lomejordemurcia.com/lmdm_medina_vicente1.htm 



El murcianismo puro, el del calzón y esparteña, el del bordado y el refajo, debe mucho a este murciano ilustre, que paseó su ciudadanía por España y gran parte de sudamérica. Su poesía sencilla, arraigada en el pueblo, tratada con cariño y siempre esperando, que a través de sus versos, se comprendiera más al huertano, es una joya, que las generaciones actuales, debieran por lo menos conocer.

© francisco javier costa lópez