viernes, 25 de enero de 2008

3. Miremos el Arte

Literatura.
Isaac Asimov. El Hombre Bicentenario. 1976.





... Los pensamientos de Andrew iban desvaneciéndose lentamente mientras yacía en el lecho. Se agarró a ellos desesperadamente: ¡Hombre! ¡Era un Hombre! Quería que ese fuera su último pensamiento. Quería disolverse, morir, con aquello.
Abrió sus ojos de nuevo y, por última vez, reconoció a Lishing, que aguardaba solemnemente. Había otros allí, pero eran solamente sombras, sombras, sombras irreconocibles. Tan sólo Lishing resaltaba contra el mortecino gris.
Lentamente, despaciosamente, levantó su mano hacia ella y sintió muy débilmente como se la sujetaba.
La figura de ella se iba difuminado en sus ojos a medida que sus pensamientos desaparecían. Pero, antes de que la figura femenina se desvaneciera totalmente, un pensamiento fugitivo, final, vino a su mente, y se quedo un momento allí antes de que todo terminara.
-Niña- susurró, demasiado bajo para que nadie pudiera oírlo.

Así termina este relato de ciencia ficción (consultar), escrito en 1976, que supuso para Isaac Asimov (consultar) los siguientes premios: