viernes, 15 de enero de 2010

Poesía Personal








La telaraña





NUESTRA vida es un bosque espeso,
denso de oscuridades,
con el clamor de un interior
que vive nuestros días
en un murmullo de coral.
Y somos leñadores
de crepúsculos y árboles,
cada día una vez más,
y aprendemos de su infamia,
que no hay árbol ni crepúsculo igual.
Así, cada día,
la difusa luz de fantasías coloidales,
regala ilusiones y nos roba un árbol
sacrificando delirios por errantes sueños
como bailes en un templo de cristal.
Qué sería nuestro discurrir
si en un horizonte lejano
dominado por el búho gris,
a través de la telaraña
no viéramos el mundo en su punto crucial.
No quise ceder el hacha
ni explicar cual mi sufrir fue,
codicié saber de fortunas,
aspiré olvidar penitencias,
para al final sólo enseñarte
que una simple telaraña
me dio vida inmortal.




23.09.2006 © francisco javier costa lópez