miércoles, 30 de enero de 2008

La inmigración

El origen de la inmigración se deriva de diversos factores concurrentes en los países de procedencia, fundamentalmente, subdesarrollo (mala economía, y baja o nula laboralidad), sociológicos (falta de derechos esenciales: civiles, humanos, etc) y políticos (dictaduras y gobiernos sin representación popular).

La situación de la inmigración en España es un tema importante, que traspasa lo meramente ciudadano para convertirse en un asunto de estado. La situación estratégica de la Península Ibérica y Canarias en relación al continente Africano, las hacen vulnerables a la inmigración ilegal.

Poco o casi ninguno de los contingentes de inmigrantes que llegan a este país vienen con un contrato válido de trabajo, lo que haría que este problema se aminorara, por el contrario la masiva afluencia de inmigrantes clandestinos desborda a las fuerzas de seguridad y al propio gobierno en lo que respecta a sus deberes de acogida.

El problema radica en las falsas expectativas que mafias internacionales ofrecen a estas personas que con la ilusión de salir de su precariedad, entregan a estas los ahorros de toda una vida, por (en la mayoría de las veces) embarcarse en una aventura que por desgracia suele terminar mayoritariamente en tragedia, llegando a contabilizarse casi más muertes que inmigrantes vivos.

Basta sólo con leer un poco la prensa nacional para leer noticias como estas:

Inmigrantes muertos en un camión en Italia. Cinco clandestinos kurdos fueron hallados muertos ......” (El País 01.09.2002)

Rescatan los cadáveres de tres inmigrantes en Barbate. Efectivos de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y Protección Civil, rescataron en la tarde de ayer los cadáveres de tres de los inmigrantes....” (La Verdad)

El humo de un cortocircuito mató a los cinco magrebíes ocultos en un camión. El intento desesperado de los inmigrantes africanos por entrar en Europa se cobró ayer cinco nuevas vidas. En el puerto de Algeciras...” (La Verdad 11.10.2002)

Pero no sólo llegan a España procedentes de Africa, también el continente Sudamericano y los países más pobres de él sobre todo Ecuador y en menor medida Chile, Paraguay o Argentina, envía inmigrantes confiados sobre todo en los lazos de hermandad y conocimiento del idioma.

En ambos casos el resultado es el mismo: quien viene a este u otro país sin un contrato de trabajo y consiguientemente sin un permiso de residencia, termina por convertirse en un inmigrante ilegal, y esto trae fatales consecuencias.

Para quien puede conseguir ese ansiado contrato, le esperan trabajos que la población local desestima por varios motivos, siendo el más importante la llamada de las grandes urbes donde se aglutinan las grandes industrias y la mayor parte de las empresas. En cambio para los ilegales empieza un rosario de sucesos: sin trabajo no tienen ingresos, sin ingresos no pueden optar a viviendas y alimentación, por lo que malviven en casas abandonadas hacinados y en condiciones salubres deplorables, aceptando cualquier tipo de trabajo con salarios ínfimos y lo que es peor sin ningún tipo de protección social o sanitaria.

Estas condiciones de vida extremas, hacen de este sector de la población un foco de posible delincuencia, que a fuerza de ser repetitivo, causa enfrentamientos entre los habitantes locales y estos grupos de inmigrantes. Todos recordamos los enfrentamientos sucedidos hace algunos años en El Ejido (Almería), por nombrar el más importante, producido a raíz de un asesinato, en donde los grupos más radicales prendieron la llama que originó tan gravísimos disturbios.

A grandes rasgos se ha expuesto un problema de enorme importancia, que deja a gobiernos enteros al borde de crisis sociales de gran envergadura. A esto hay que sumar el escandaloso comportamiento de los países originarios de la inmigración que no hacen nada en absoluto para intentar corregir estos problemas.

Sin un acuerdo entre gobiernos, este problema seguirá creciendo aunque la factura a pagar sea enormemente grande: la de las vidas de las personas que siguen y seguirán muriendo por conseguir una vida más humana.

Es penoso tener que pensar que estas persona mueren en pos de alcanzar un derecho reconocido Universalmente por la ONU (consultar) que lo aprobó en 1948.

13.10.2002 Derechos reservados © Francisco Javier Costa López