Stevie Wonder, The Best
Que la disfruten. ¡Ah! y el disco entero es una gozada.
Ser buena persona, es un estilo, una actitud ante la vida. Pero esto no es fácil, y a veces no se consigue en toda ella. Y no me refiero al consabido mensaje de “que buen zagal eres”, “eres maravillosa” y cosas parecidas. Ser buena persona, es algo más, es mucho más. El problema, es que no basta con querer ser buena persona, hay que demostrarlo día a día con acciones que lo certifiquen.Hay quien lo intenta y fracasa a las primeras de cambio, dejando de lado no sólo su quizá prometedora bonhomía, sino que ello lo lleva a una vida anodina, sin satisfacción personal, que lo consume en la peor de las piras: el anonimato. Otros, pudiendo ejercer, de personas de buena fe, optan por dejarse adular, cuando en realidad, nada hacen, ni bueno ni malo, es decir no asumen ningún riesgo. Por contra, otros, luchan a diario por encontrar ese camino de difícil traza, que es el darse a los demás, con fe en sus posibilidades, intentando llegar al fin al que deberíamos aspirar todos los humanos: la maduración desde el punto de vista del ánima, verdadero e insustituible motor que nos mantiene vivos, interpretándose este factor, en su máxima extensión. La adquisición paulatina de comprensión, prudencia y sacrificio hacia los demás, no exentas de la ampliación de nuestra cultura básica y más humana, nos hará despojarnos de los pesos pesados de nuestras alforjas: la ira, la rabia, la descortesía, la mentira etc. (la lista es bien larga). Pero ojo, los que han emprendido este camino, tienen que estar dispuestos, a luchar con las armas antes apuntadas, contra la difamación, las artimañas, la falsedad y la mentira, de los personajillos que en apariencia, y sólo en apariencia, intentan rasar sus apócrifas vidas, a las más útiles para la sociedad, aunque sea en el más mínimo de los intentos. Surgirán los errores, y estos, deben de ayudarnos a conseguir la meta, por la que hemos apostado, por la que luchamos, por la que vivimos. Intentar ser buena persona, debe ser nuestra seña de identidad, y aspirar a ser esa bella persona, a la que con el alma por testigo y el corazón en la mano le decimos: ¡qué buena persona eres...!
francisco javier costa lópez – publicado el 24.11.2011
De las “buenas señoras”, que no señoras buenas, con permiso de los posibles señores, leo en un afamado portal web, que queman asiduamente su Visa. Por medio de él, me entero que la Sra. Beckham, gasta en una tarde de paso por Milán, 1 millón, sí con seis ceros, de euros, en bolsos, más de veinte pares de zapatos, una docena de gafas, vestidos… hasta muebles. La niña bien, convertida en mujer mal, Lindsay Lohan, logra gastar 700.000 euros en un día de compras por Hollywood. Para rapidez, la de Britney Spears, que gastó 140.000 euros en 15 minutos, y ¡sólo compró bolsos!
Veamos la lista de las que siguen:
Kate Holmes – 225.000 euros
Kim Kardashian – 70.000 euros
Paris Hilton – 70.000 euros
Rihanna – 45.000 euros
Sarah Ferguson – 30.000 euros
Jennifer López – 17.000 euros
Gwen Stefani – 16.000 euros
Beyoncé – 10.000 euros
Blake Lively – 7.000 euros
Ninguna de ellas tuvo necesidad de volver otro día, todas gastaron su dinero, en “breves” sesiones de compras. Si estudiamos la tabla, podemos observar, que a excepción de la modosita Lively, los gastos de estas celebritis, superan con creces el sueldo anual de muchísimos españoles, y en algunos casos, su sueldo de toda una vida laboral, (entre los que me encuentro), y teniendo en cuenta, que España es un país desarrollado (según dicen) y miembro de la CE.
Pero en los tiempos que corren, donde la hambruna, mata cada día a decenas de miles de personas, donde la pobreza, en vez de erradicarse, cada vez tiene más nómina, y donde el ser humano parece haber perdido el norte, ¿Tiene justificación tan desmesurado alarde de despilfarro inútil? ¿Puede desde la óptica del ciudadano medio comprenderse tal dispendio? ¿Qué pensarán los que quedan hoy velando a sus muertos, sabiendo que mañana los velaran a ellos?
¿Qué conciencia exhiben estos malgastadores? De esta locura, de esta sinrazón, poco bueno puede entresacarse, pues aunque alguna de ellas, cuestión que desconozco, colabore con alguna entidad o ONG, no se puede dar migajas, y tirar una barra de pan a la basura. Y esto se ha extendido como reguero de pólvora: gobiernos, políticos, burócratas, banqueros, etc., dicen velar por nuestros intereses… Que me dicen Uds. de las últimas subidas salariales de nuestros políticos: algunos de ellos, se han subido mensualmente, más del doble de lo que yo gano al mes, después de 26 años de servicios a la administración y a mis conciudadanos. ¿Qué conciencia política, permite pedir a los administrados toda clase de ajustes, pérdidas del bienestar social, conseguido por medio de años de reivindicaciones sociales y sindicales, mientras ellos campan a sus anchas, y sin el más mínimo pudor tiran de los fondos públicos en su particular beneficio?
En definitiva: ESTOY INDIGNADO. MUY INDIGNADO.
(Este comentario, es un comentario personal, en el que enjuicio una forma de actuar. En ningún caso debe de tomarse como un comentario político o partidista. Declaro por tanto su libertad de ideas, siendo totalmente aséptico a otras tendencias. © francisco javier costa lópez – 28.07.2011)
He asistido a reuniones, en las que uno de los presentes, ha tomado la palabra y… bla, bla, bla, y me he perdido entre sus palabras y mis pensamientos. Nada interesante, por lo general se aporta en reuniones de amigos: que si el coche, el fútbol, las mujeres… No critico esto, que es bueno, pero no como regla general. Lo banal abunda y a la larga se hace pesado, como una rutina, vamos, que es prescindible.
En otras, uno de los presentes, toma voz, y explica sus razones y conocimientos sobre un hecho. Lo hace sabiendo lo que dice, y dando a entender, que ha reflexionado sobre ello. Engancha desde el principio, consigue que los presentes centren su atención y al mismo tiempo, piensen en el tema. Alguien dirá que es demasiado filosófico para una reunión de amigos, y talvez tenga razón. Pero abogo por ello, porque en esta situación, los oyentes disponen de libertad para participar, a diferencia que en el anterior caso, en la que la mayoría de las veces, es el tedio el que invita a la retirada.
Y he ido a otras, en las que he intentando explicar mis conocimientos sobre un suceso o acontecimiento, y seguramente por no hacerlo bien, no he logrado el interés de la asistencia.
Visto lo anterior, me atrevo a pensar que “sólo sé que no sé nada”, y que lo mejor es dejar la dialéctica a los grandes oradores y aprender de todos, buenos y malos.
Lograrlo es mi objetivo. Conseguirlo un compromiso.
01.04.2010
francisco javier costa lópez
No olvides respirar, comer, reír, trabajar y descansar, jugar una partida de dominó con los amigos, enfadarte cuando haga falta, alegrarte también, con las alegrías de los demás. No olvides emocionarte, llorar si es preciso, cantar, bailar, sudar en el trabajo, ayudar al compañero, dar una limosna sin importar para que, reflexionar sobre las cosas importantes, aceptar los errores, conversar con los amigos, escuchar a tus hijos, pasear con tu esposa a la luz de la luna.
Recuerda ver el amanecer de vez en cuando, volver a empezar cada día, y recuerda todo lo que a mí se me olvida y es importante en tu vida.
Pero no olvides jamás, que eres humano y llegará un día en que no serás nada, ni nada tendrás, ni nada podrás llevarte: te irás como viniste, sin nada, con la única diferencia de que viniste sin nombre y sin hechos, y te irás con nombre y con hechos; tu nombre como el de tantos y tantos, pasará al olvido, y sólo quedarán los hechos. Cuida de que ellos, te hagan un hombre simplemente bueno.
francisco javier costa lópez
Llega la navidad, y parece como si todo cambiara. Hasta los futbolistas, personajes de la –élite-, galácticos, privilegiados y hasta millonarios ellos, se acercan a los más pequeños y desvalidos, para llevarles alguna vaga ilusión. No hay partidismo en esta valoración, y bien podría haber mencionado a: políticos, artistas y otros colectivos, que el peatón de la vida, sólo ve en las revistas y en la TV, si es que consulta tales medios, porque yo, valga el ejemplo, no lo hago.
Pero, a lo que iba. Llega la navidad, y algo parece cambiar en el ambiente: nos volvemos más comunicativos, necesitamos estar más cerca de familiares y amigos (sobre todo en comidas y cenas), sentimos que se nos ablanda el corazón, que lo que nos pidan, damos, que no importa cuantos SMS (yo sigo utilizando las tarjetas navideñas, que considero más intimas) para felicitarnos, y que la mejor cena y comida deben de presidir nuestras mesas, los institucionalizados días de nochebuena, navidad, nochevieja y año nuevo, y a esperar los reyes (me gustan más que Papa Noel), por si se acuerdan de nosotros, teniendo en cuenta, que todo esto lo preside y lo despide, los millones de la famosa Lotería de Navidad y del Niño.
Y he aquí, que de repente nos vemos en el día 7 de enero, igual que estábamos el 21 de diciembre anterior: volvemos al trabajo, y con aquel compañero con el que gastamos bromas en una festiva cena, tenemos la primera bronca postvacacional, aunque afortunadamente, media hora después, un café y un lo siento, terminan tan cruenta batalla. Es decir volvemos a lo normal, a lo que estamos acostumbrados: la rutina.
La –suerte- de los que nada tienen, es que se ahorran este parco comentario.
Con vuestro permiso, Feliz Navidad para todos ellos, y para ud. amable lector, que me soporta.
francisco javier costa lópez
He leído por ahí: la película más cara de la historia del cine, el coche más caro, el móvil más caro, la casa más cara y hasta el sujetador más caro del mundo. También he leído: la hambruna más fuerte conocida, la pandemia más destructiva, el llanto más fuerte de los que mueren cada día, la guerra más cruenta, el país más pobre.
Y ahora me pregunto, en mi ignorante caminar: ¿Cuál es el “reality-show” más caro? ¿Cuál es la cabeza y brazos más caros, para transportar agua a varias decenas de kilómetros? ¿Cuál, el “tam-tam” o campana más cara, que avisa de peligros o tsunamis devastadores? ¿Cuál es el precio de las casas que no aguantan fenómenos y que en los países “civilizados”, copiamos para hacer “chiringuitos”? ¿Cuál teta debiera de ser cubierta de diamantes: la que alimenta vida con gran esfuerzo, o la que alimenta fantasías? ¿Por qué cientos de alimentos van a diario a la basura, sobre todo en banquetes y celebraciones? ¿Por qué en nuestras civilizaciones más avanzadas, coqueteamos a menudo con las pandemias, y en realidad no conocemos su mortal potencia, máxime teniendo soluciones para ello? ¿Por qué los niños del mal llamado tercer mundo (que yo sepa, sólo existe, de momento, un mundo), nacen, viven cortamente y mueren llorando, sin conocer la risa? ¿Por qué no nos dejamos ya de guerras en este moribundo planeta y jugamos a ser felices, más humanos, más alma, más ente? ¿Por qué mi país es rico, y se empeña en demostrar lo contrario, eso si, cuando le interesa?
francisco javier costa lópez
La luz, es una fusión de colores, de ondas, de espacio comprimido, de sueños del sol, de elasticidades y deformaciones, de huecos y sombras, de misticismo y orígenes, de brillos y ocultaciones, de esperanzas y frustraciones, de un vibrar o un languidecer, de un paso y un quedarse en la vida que juega con los colores.
francisco javier costa lópez
The body melts into the universe. The universe melts into the soundless voice. The sound melts into the all-shining light. And the light enters the bosom of infinite joy.
Santana Caravanserai Metaphysical Meditations by Paramahansa Yogananda.
El cuerpo se funde en el universo. El universo se funde en la voz silenciosa. El sonido se funde en el todo-luz de la aurora. Y la luz entra en el seno de la alegría infinita.
Santana Caravanserai Meditaciones metafísicas de Paramahansa Yogananda
Algunos, la mayoría quizás, piensan que morir es una tragedia. Desde mi punto de vista, no lo veo así.
El hombre, estructuralmente, es un ser limitado, que con el tiempo envejece; es vulnerable a otros organismos vivos más elementales, a la vez que peligrosos; se organiza mal (universalmente hablando) y acumula tras de si, detritus, agresiones y abandono del medio, destruyendo su hábitat natural.
Y al igual que cualquier viajero, se constituye en transeúnte de los caminos que la vida marca o sugiere. Pero el fin de cada viajero, es llegar a su meta.
Por ello debemos de entender la vida como un viaje, y la muerte como su destino.
Sólo lo que hagamos en vida, lo que podamos cargar en el corazón que nos alienta, será el libro que hable de nuestro paso y nuestra huella.
21.11.2009 © francisco javier costa lópez
Una de las cualidades humanas más vilipendiadas es el creer.
Nos educan con creencias, que unas veces han caducado y otras están en vías de demostración. Y esto nos confunde en el crecimiento, forjándose una forma de actuar, de pensar, que difiere claramente de la realidad. Llegamos a ser adultos, y creemos por inercia. Si nos preguntaran en que basamos cada uno de nuestros credos, no sabríamos responder en la mayoría de los casos.
Creemos que la fortuna nos sonreirá en algún momento, y aún siendo bueno para mantenernos en pos de ella, olvidamos la decrepitud del prójimo, bastante alejado de tales ansias, en un infortunio permanente. Creemos en la longevidad de nuestros días, y ello también es bueno, porque nos trae esperanza, pero olvidamos la muerte prematura a la que se encuentran abonados, millones de humanos. Creemos ser nobles, prudentes, compasivos, y es bueno para el alma esta búsqueda, pero a la primera chispa discordante, nos volvemos falsos, insensatos, inhumanos.
Todos creemos en algo, pero somos débiles y no esperamos mucho, tenemos ansiedad y una fe en delicado estado de salud. Y ahí, radica el problema: nos han enseñado a creer en multitud de cosas, la mayoría superfluas y anticuadas, sin valores ni éticos ni morales, ni de ninguna clase, mas, no nos han enseñado a tener fe, primero en nosotros mismos como entes autónomos que somos, y después como seres que pertenecemos a una comunidad maravillosa, por su variedad y por sus primitivas y nobles creencias: la humana.
Publicado por
francisco javier costa lópez
a las
18:50:00
Etiquetas: 1966, Música, soul, Stevie Wonder
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada