domingo, 29 de agosto de 2010

Edmundo de Amicis ¿Quién es?

 
Edmundo de Amicis (Oneglia 1846Bordighera 1908), se distinguió desde bien joven por su sentido patriótico y por su amor a las costumbres y tradiciones italianas, lo que le llevo posteriormente a marcar su trayectoria literaria. Una vez cursados los estudios secundarios en el liceo (algo así como un instituto) de Turín, y con tan sólo dieciséis años, decidió seguir la vocación militar, por lo que se alistó en el ejército, siendo destinado a Módena, donde a la edad de diecinueve años, se convirtió en uno de los oficiales de infantería, más jóvenes de la historia, participando en la trascendental batalla de Custoza (24 de junio de 1866). Es importante conocer, que por aquel entonces, la Italia que ahora conocemos, era un Reino de corta vida (poco más de cinco años), y que los movimientos políticos y bélicos en centroeuropa, marcaban mucho el ansía del nuevo reino, máxime teniendo en cuenta que la región del Véneto, cuya capital es Venecia, estaba en manos de Imperio Austríaco, lo que originó la batalla en cuestión, apelando más al heroísmo patriótico, que a una buena formación castrense. Toda esta argumentación, sin duda, influyó en el espíritu patrio de Edmundo, que pasó a dirigir la revista de corte militar “L’Italia Militare” (1867), motivo este que le permitió publicar en ella distintos artículos, impregnados de su apego militar y amor patrio, consiguiendo un gran éxito de crítica, lo que animó al autor, a publicar una recopilación de ellos, bajo el título de “La vida militar” (1868). Cuando las tropas italianas, victoriosas de Napoleón III, entraron en Roma (1870), Edmundo, decidió retirarse del ejército para dedicarse a la literatura y periodismo. Fruto de ello, fueron dos obras de gran aceptación: “Novelas cortas” (1872) y “Ricordi del 1870-1871” (1872), que volvieron a significar un éxito de público. Al poco entra a formar parte como corresponsal, del prestigioso diario florentino “La Nazione”, con el que efectuará varios viajes por Europa, publicando sendos libros con las impresiones de sus viajes, entre los que cabe destacar: "Spagna" (1873), "Ricordi de Londra" y "Holanda" (1874), "Marruecos" (1876), "Constantinopla" (1878) y "Ricordi de Parigi" (1879).
La publicación del libro "Spagna" (España “Diario de viaje de un turista escritor”), por la editorial Barbera, de Florencia, fue un éxito editorial en la Italia que se entronizaba en el Risorgimento, coetáneo de la Restauración española. Se tradujo a diversos idiomas, convirtiéndose en un aclamado libro de viajes, al estilo de las hoy tan en boga guías turísticas, aunque evidentemente, con una mayor calidad literaria. Cuatro años tardó en efectuarse la primera traducción al castellano, que data de 1877, debida a Augusto Suárez de Figueroa, aunque posteriormente, la efectuada por Hermenegildo Giner de los Ríos en 1884, tuvo mayor repercusión. A continuación dejo unas líneas de este libro, que habla de las calles y gentes de Madrid:

“Por todas partes una densa muchedumbre en continuo movimiento, un ensordecedor griterío, un no sé qué de festiva alegría en los rostros, en los gestos y en los colores, de tal manera que no parecen extranjeras ni la gente, ni la ciudad. Le entran a uno ganas de mezclarse en aquel estrépito, de saludar a todos, de correr por todas partes para reconocer cosas y personas (...) en las tiendas un incesante trajín; los cafés abarrotados, y por todas partes el bullicio de una gran ciudad (...) alegres plazas y encrucijadas llenas de gente para regresar finalmente a la fonda, diciéndome que Madrid es grande, alegre, rico, populoso, simpático (...)”.

Debido a su viaje a España, tuvo relación con ilustres personajes de la época, tanto del mundo literario como político, encontrándose entre los primeros a Benito Pérez Galdós, Armando Palacio Valdés, Eduardo Saavedra y Aureliano Fernández-Guerra (ambos últimos pertenecientes a la Real Academia Española), y entre los políticos, sobre todo Emilio Castelar, con los que mantuvo gran amistad y una relación epistolar por medio de varios cruces de cartas, de las que entresaco lo siguiente:
“… Todo esto estaba pensando decirte un día con su gratísima carta en la mano, cuando me sorprendió su precioso libro “Spagna”, que no se me ha caido de las manos hasta haberlo devorado todo hasta el fin. ¡Qué admirable composición! Es como un retrato de un pintor consumado, que embellece el rostro sin faltar al mas rigoroso parecido. ¡Qué vívido color en todas las descripciones, qué ingeniosidad den los juicios, qué dulzura en las impresiones! Ha querido V. consagrar una línea que me fuera grata á mi amistad, y ha tocado delicadamente la fibra de mi amor paternal perpetuando el recuerdo de la bambina del signor Saavedra, que agradezco mas que una biografía panegírica en dos capítulos. …” (Carta de Eduardo Saavedra a Edmundo de Amicis, escrita el 3 de julio de 1873)
“… He devorado su libro sobre España: Tiene V. un pincel de fuego y de luz clarísima para pintar con verdad pasmosa, con ingenuidad noble, con exactitud honrada, cuanto ve y cuanto siente. Yo no he visto una manera de sentir mas delicada: cuando le recuerdo á V., cuando le leo me figuro á Cervantes redivivo, en el Abril de su existencia. …” (Carta de Aureliano Fernández – Guerra a Edmundo de Amicis, dirigida desde la Academia Española, sita en Valverde 26 – 2º, de Madrid, el 10 de julio de 1873)
“Querido amigo mío:
me ofende V. preguntandome si me acuerdo del escritor insigne, del ameno literato, del patriota entusiasta, del amigo de España con quien tanto departí en Madrid. Habiendolo olvidado, si esto fuera posible después de haberle conocido, demostraria tener mal corazon y mal gusto. …” (Comienzo de la carta dirigida a Edmundo de Amicis, escrita por Emilio Castelar, desde Florencia el 26 de septiembre de 1874)

Emilio Castelar
(Citas: “Cartas de españoles a Edmundo de Amicis: Aportación al conocimiento de las relaciones literarias Hispano-Italianas en la segunda mitad del XIX” de María de las Nieves Muñiz Muñiz)
(Nótese la irregular ortografía de las cartas, debido a que: “La ortografía de los originales ha sido rigurosamente respetada” Nota de la autora)
Aventuróse también en la poesía, publicando en 1881 el libro “Poesías”, y ahondando en su pasado periodístico, publicó recogidas en un libro, una serie de entrevistas a personajes de la época, relacionados con el mundo de la literatura, y al que tituló “Retratos literarios” (1871)
Asentado en bases pedagógicas y moralistas, unidas por una ética férrea, que recuerda su pasado militar, se dispone a abordar dos de sus obras cumbres: “Los amigos” (Gli amici, 1883) y sobre todo,

Portada del libro, editado por Círculo de Lectores S.A.
Edición de agosto de 1969. Ilustración de Ballestar.
Corazón (1886), cuento estructurado en forma de diario, escrito por un alumno durante un curso escolar, que rebosa del espíritu ingenuo y lleno de bondad de su autor. Cabe resaltar sobre este libro, sus cuarenta ediciones el primer año de su publicación, y sus más de cien en el periplo de tres años, incluyendo las traducciones (generalmente todas las europeas). Corazón significó en la Europa del XIX, un libro de ética perfecta, un manual para la gente menuda, en el cual aprender el espíritu del sacrificio y el comportamiento cívico, que por aquel entonces, era común en el continente. Hoy revisiones demagógicas, en aras de un nuevo puritanismo “más liberal” (…), conceden el obsoletismo a las virtudes tradicionales que imperan en el libro. Mi opinión personal, es que se trata de un libro que debiera de seguir leyéndose en las escuelas (como se hizo durante muchos años, a nivel europeo), aunque se tilde de ñoño o de ideas anticuadas, pero sirve indudablemente para la reflexión. Imagínense uds. un buen mecánico de coches, sin conocer la historia del automovilismo. A unos les parecerá gracioso evocar como se arrancaban los primeros Ford, les sonará a cine cómico, pero para el mecánico será una seña de identidad. Ahora les dejo un fragmento del libro:
“Hace muchos años, un muchacho genovés, de trece años, hijo de un obrero, fue de Génova a América, sólo para buscar a su madre.
Esta había ido, dos años antes, a Buenos Aires, capital de la República Argentina, para ponerse al servicio de una casa rica y ganar así, en poco tiempo, algo con que levantar a la familia, la cual, a causa de varias desgracias, había caído en la pobreza y tenía muchas deudas. No son pocas las mujeres animosas que hacen tan largo viaje con aquel objeto, gracias a los buenos salarios que allí encuentra la gente que se dedica a servir, y la cual vuelve a su patria, al cabo de pocos años, con algunos miles de liras.”
(Cita: “Corazón” (1886). Edmundo de Amicis. Editorial Círculo de Lectores S.A. Edición no abreviada. Edición agosto de 1969. Texto: Cuento mensual del mes de mayo: “De los Apeninos a los Andes” página 199)
 
Comentar sobre este cuento, que dio pie a una serie de dibujos animados de gran éxito en España, pese a ser un tanto fría debido a la estética de los dibujos japoneses: “Marco
No había de pasar mucho tiempo, para que sus experiencias, auspiciadas por su formación ética y moral, le llevaran a un acercamiento a la precaria sociedad popular, que demandaba un ejercicio de apostura por sus intereses y problemas, por lo que se afilió al partido socialista, como medio de luchar efectivamente contra el infortunio de los más humildes, ayudándose de textos de marcado carácter reivindicativo y de denuncia, que hicieron mella en la sociedad italiana. “Sobre el océano” (1889), dura denuncia sobre la forma de vida de los emigrantes italianos; “Memorie” (1889), sobre su hijo Furio, que inspiró su composición “Corazón”, y que murió suicidándose; “ La novela de un maestro” (1890), escrito en un inusual tono de desesperanza y temor; “Fra scuola e casa” (1892); “Questione sociale (Cuestión social)” (1894), una vuelta al tono esperanzador y sensible, en una acercamiento a la sociedad; “La maestrita de los obreros” (1899), en esta obra, conjuntamente con “La novela de un maestro” y “Fra scuola e casa”, se analizan los problemas por los que pasaban las escuelas del pueblo, faltas de medios y maestros; “El coche de todos” (1899), donde se recogen sus experiencias de acercamiento a los estratos más humildes de la sociedad, que le llevan a comprobar las desdichas y sufrimientos de sus gentes, a lo largo de más de un año de viajes hacia los lugares visitados, en tranvía; en una de sus últimas obras “L’idioma gentile (El idioma gentil)” (1905), se ensalza la lengua italiana y se declara un enfervorizado amor por los valores ancestrales, tradicionales y culturales de la patria.
Edmundo, fue ese tipo de persona, que no haciendo ostentación de sus virtudes, llegó a muchos corazones, mediante contacto personal, o por medio de sus afortunados escritos, y añado, que la lectura de su libro Corazón, es un ejercicio reivindicativo de las buenas costumbres, aquellas que no debieron de olvidarse, y recordatorio de que, las que hoy “deberían” de usarse… cada vez se usan menos, para nuestra desgracia.

© francisco javier costa lópez. agosto de 2009
Nota: los © de los textos citados, corresponden a sus autores, y se insertan aquí con el mero sentido de ampliar la información facilitada.