lunes, 29 de marzo de 2010

Poesía personal


















Él

Al final, él siempre llega,
con modesta sinfonía
como flor que nace en negra noche
acunada por cien estrellas
que son grullas que danzan
un ballet de luz y misterio.

Callad, callad, que él me sigue
como yo sigo el iris multicolor,
arpa de coloridas cuerdas
en cuya música vive
la pasión, la alegría… por vivir,
que ahora,      
descubrir quiero en silencio.

No olvido que él está cerca,
escondido entre lo que nunca vi,
y lo que sentí, pendiendo de sus manos:
mi corazón vibrando, mi agitada alma,
mis lacrimosos ojos, y
unas torpes manos para acariciar papel.

Un matutino viento, frío, reconfortante,
agita papeles, de velada pulcritud,
que mi tormenta interior, dispuso para
                                              [otros fines.
De mí, escribir quería, pero él me ha
                                               [desvelado
su gran secreto: no hay respuesta,
cuando los silencios rompen el alma.
Como… cuando lloro.

03.03.2010
© francisco javier costa lópez