viernes, 18 de enero de 2008

Miguel Hernández

Una de las poesías más profundas, de ese poeta universal del pueblo.

POESIA PERSONAL




Había dos bocas


En el campo donde las arenas morían,
donde la zarza era el reino del lagarto y el humo
de las chimeneas plegaria parecía,
se convocaron las lenguas
para arruinar la coral que entonaban dos amantes.

Hoy las arenas sueñan en anaqueles vacíos, los

lagartos abdicaron de sus reinos y un susurro de
hollín, caracola sin mar, tapa con ceniza las
vergüenzas de dos bocas que sólo quisieron amar.

Ahora cuando el sol quema esperanzas en ojos, dos

siluetas se alejan en los espejos del desierto.

Ahora quedan dos bocas menos.

22.05.2005 Derechos reservados © francisco javier costa lópez